Antes de ser madres solemos tener la creencia de que luego de nacido nuestro hijo/a, podremos continuar trabajando y haciendo todo como antes, y que nuestro peque se acomodará a nuestra nueva vida.
La realidad indica que lejos de ese ideal, toda nuestra vida se reorganiza en torno a esta vida que llegó. En términos más simples primero nos acomodamos a ellos y sus necesidades y luego vamos ajustando nuestros pasos, como en el tango, que se baila de a dos…
Maternar y trabajar puede ser estresante y volverse una actividad caótica si no contamos con redes, ayuda y la claridad mental necesaria para tomar decisiones claves para nuestra vida personal, profesional y familiar.
Hacer todo junto a la vez, no sólo que es tedioso sino que dificil y extenuante. Para ello, será necesario ir creando espacios y lugares para cada uno.
Ellos nos necesitan bien, y depende de nosotras gestionar ese bienestar.
Pedir ayuda y reorganizar las prioridades es una gran clave. Generar nuevos acuerdos que se ajusten a cada etapa y a cada necesidad propia y de nuestros peques.
Disfrutar de nuestra maternidad y conectar con tu profesión, es posible.
Salir de estados de agobio y malestar, también.
Que nuestros hijos tengan una mamá feliz y plena, es parte de nuestra responsabilidad.
Alejamos las culpas y abrazamos los aprendizajes: ¿Qué tenés que aprender vos, de tu situación actual?