«Mi marido no me entiende»

Majo es mamá de una beba de 5 meses y es corredora inmobiliaria. Junto a su marido, decidieron que ella no trabajaría durante los primeros meses de vida de su hija, dedicándose «exclusivamente» a la maternidad.

Antes de ser mamá, Majo tenía una próspera carrera en el ámbito inmobiliario y había pasado por un intenso proceso de búsqueda para quedar embarazada. Tuvo un embarazo de riesgo que la llevó a dejar de trabajar antes de lo previsto.

Con los ingresos de la familia ahora provenientes únicamente de su pareja, Majo comenzó a sentir la presión de rendir cuentas por cada gasto y por todo lo que hacía. En una sesión de coaching, expresó su frustración: «Mi marido no me entiende. Me dice: ¡Tenés todo el día y no te alcanza el tiempo!». La carga mental y emocional de la crianza de su bebé, las tareas del hogar, el mal dormir y la intensa demanda de su pequeña la sumían en un bucle donde no tenía tiempo para sí misma. Su energía era escasa para encarar algo nuevo.

Así fue como Majo llegó a contactarnos. Hicimos una pausa para revisar su situación actual y, en un momento de sinceridad, se dio cuenta de que necesitaba un espacio propio y deseaba retomar su rol laboral. Sin embargo, la culpa la obstaculizaba. Durante las sesiones, comprendió que «tener todo el tiempo» no significa estar operativo 24 horas al día, 7 días a la semana. ¿Qué significa realmente «tener todo el tiempo»? ¿Cuánto es «todo»?

Al percibir que estaba sosteniendo una creencia limitante de «tengo que ocuparme de todo sola y no quejarm», entendió que eso le impedia conectar con sus propios intereses y necesidades.

Juntas, diseñamos un plan de acción simple y concreto, hecho a su medida. Decidió volver a trabajar unas 3 horas por dia, lo que le permitia sentirse mejor con su desarrollo profesional, más allá de la maternidad.

Para el quinto mes de trabajo, había logrado concretar la venta de una hermosa casa grande, lo que le significó una facturación abundante y holgada para los siguientes meses.

Con pocas horas dedicadas y enfocándose en sus tareas más puntuales y estratégicas; empezó a sentirse más vigorosa y con más energia. Comprendió que con este formato de trabajo, era posible integrar la maternidad con su vida laboral, más allá de la incomprensión del contexto. Anclada en su poder personal, se sintió mejor.


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