María Laura llegó al espacio de Coaching de Soy Working Mom con una situación que resonaba en el corazón de muchas mamás: era madre de dos pequeños, uno de 4 años y el otro de 10 meses. Había dejado de trabajar tras el nacimiento de su primer hijo, y aunque amaba profundamente a sus pequeños, se sintió atrapada en la culpa: «Siempre me dejo para el final», confesó.
Desde el inicio de las sesiones, entendimos y empatizamos con su historia, una realidad compartida por muchas madres trabajadoras. Comenzamos a explorar sus creencias y a poner orden y en perspectiva lo que sentía.
Recuperando su claridad mental, María Laura comenzó a reconectar con su esencia, sus gustos e intereses. Abrimos un espacio para que pudiera explorar qué quería hacer en su vida, tanto a nivel laboral como personal.
Y esta apertura, le permitió: pedir ayuda en la crianza de sus hijas, empezar una actividad física y regalarse una hora diaria para sí misma.
Con ese nuevo enfoque, se sintió lo suficientemente segura y motivada para retomar los estudios de comercio exterior que había dejado atrás y que solo le faltaban tres materias por recibirse.
Ponerse en primer lugar, fue clave para sus resultados.