«Con mi segundo hijo, trato de hacer el esfuerzo, pero no siempre puedo…» expresó Kari en una sesión de coaching, y siguio: «Después de haber logrado organizarse «medianamente bien» con mi primera hija, la llegada de mi bebé rompió varios esquemas que ya tenia armado»
Como mamá de tiempo completo, con una hija de 10 años y un recién nacido, nuestra querida WM manifestaba frustración y agotamiento.
Durante las sesiones, revisamos su nuevo esquema familiar y sus necesidades actuales. Se dio cuenta de que, en este contexto, debía tomar decisiones diferentes para reorganizar su vida y recuperar el equilibrio que había logrado anteriormente.
Potenciamos sus habilidades previas y retomamos aquellos recursos que le habían funcionado bien en el pasado. También fue fundamental descartar las expectativas ideales que tenía sobre su nueva maternidad y centrarse en lo que era posible con su realidad actual.
Después de varios meses de trabajo, Karina logró reorganizarse. Contrató a una niñera para ayudarla con su bebé, lo que le brindó la tranquilidad necesaria para enfocarse en su trabajo independiente como abogada. Organizó su agenda para trabajar cuatro mañanas y dos tardes a la semana, lo que le permitió disfrutar de su vocación sin el peso del agotamiento.
Hoy Kari se siente en calma con su maternidad y pudo recuperar el placer de trabajar en lo que le apasiona.
Su historia nos recuerda de que, aunque el camino de la maternidad puede ser desafiante, siempre es posible encontrar un equilibrio y disfrutar de ambos mundos.