La pregunta «¿Cómo puedo disponer de tiempo, energía y dinero?» sin sacrificar disfrute y conexión con nuestros hijos y nuestra vocación, nos acompañó durante todo el diseño de nuestra marca Soy Working Mom!
Este camino no fue sencillo, pero nos permitió aprender y crecer en diversas áreas de nuestras vidas.
El primer paso fue la introspección. Reflexionamos sobre nuestros objetivos personales y profesionales: ¿Qué queríamos lograr en cada ámbito de nuestras vidas como madres trabajadoras? Reflexionamos sobre cómo y con quienes queriamos trabajar, y cuántas horas le dedicaríamos a cada uno de nuestros roles. Más importante aún, exploramos cómo queríamos sentirnos con nuestras elecciones.
Estas preguntas abrieron un nuevo horizonte, permitiéndonos planificar con claridad y sin prisas. Con la mente despejada, comenzamos a diseñar un plan que se ajustó a nuestras necesidades y deseos.
El siguiente paso fue la acción. Implementamos ese plan de forma gradual, avanzando sin apuro pero con constancia y confianza en el proceso. Cada pequeño logro fue un escalón hacia el equilibrio que buscábamos.
A medida que avanzábamos, nos enfrentamos a nuevos aprendizajes. Reacomodamos piezas que antes parecían encajar a la perfección, y exploramos nuevas posibilidades. Aquí fue donde abrazamos nuestra palabra clave: FLEXIBILIDAD .
La flexibilidad se convirtió en nuestra aliada:
- Flexibilidad para planificar: Aprendimos a intencionar los resultados que deseamos sin quedarnos atadas a un esquema rígido.
- Flexibilidad para disponer de tiempo y energía: Creamos espacios para nosotras mismas, nuestros hijos y nuestro trabajo, reconociendo que cada uno de estos aspectos es esencial.
- Flexibilidad para adaptarnos: Aceptamos que, aunque la ruta puede cambiar, la meta sigue siendo la misma. Esto nos permitió ser más resilientes ante imprevistos.
- Flexibilidad para la mejora continua: Nos comprometimos a aprender y evolucionar en el camino, sin juzgarnos por no tener todas las respuestas.
- Flexibilidad emocional: Nos dimos permiso para cuidarnos y mimarnos en los días difíciles, recordando que nuestro bienestar es prioritario.
En este viaje, la flexibilidad nos ha enseñado a manejar nuestras agendas, emociones y sueños de manera más consciente y equilibrada. Ser una WM independiente no significa sacrificar nuestras necesidades; al contrario, se trata de integrar todas las partes de nuestra vida en un todo armónico.
Si estás en una situación similar, te invitamos a reflexionar sobre tus propios objetivos y abrazar la flexibilidad como un recurso invaluable en tu camino hacia el equilibrio. ¡Es posible!